Estado de la situación (II)

“Estaba sentado un día solo y triste, sin amigos,
cuando una voz se oyó sonando de las tinieblas que me decía
¡Arriba ese ánimo! ¡Las cosas podrían ir peor!
“Así que me levanté, muy animado
y ciertamente, la cosa me fue mucho peor.”
(De una viñeta de Caloi)

Allá por mayo del año pasado usamos esta misma viñeta de Caloi para iniciar el informe del “estado de la situación” en aquel momento.

¡Y la pucha que nos ha ido mal!

Los dirigentes del movimiento popular reunidos entonces en el Frente de Todos (FdT) durante largos meses creyeron que ayudando a un panelista de programas de televisión que lucía despeinado y/o con peluca debilitarían a Juntos por el Cambio (JxC). La Libertad Avanza (LLA), el ridículo grupo del poseído gritón, con alardes de profundos conocimientos en materia económica (donde es un absoluto ignorante), propulsor de la venta de órganos e incluso niños (por mencionar solo dos de sus necedades), en su delirio defensor de la absoluta libertad de mercados y defensor de los monopolios como exponentes de lo mejor de la economía en forma simultánea, su convicción de que con la “justicia social” se le roba a los ricos para beneficiar a los pobres, era apenas una mácula en el panorama político nacional, sin desarrollo territorial ni dirigentes de jerarquía.

Sin embargo, el FdT que suponía disponer de inserción en los territorios advirtió tardíamente a través de expresiones de su máxima dirigente que marchábamos a una elección de tercios, es decir que el loco personaje encarnaba el 30% del electorado, en consecuencia no solo arrasaba con los votos de JxC (que se creyó larga y tempranamente fácil triunfador) sino que también se nutría de ciudadanos que debían ser del movimiento nacional y popular.

La locura expuesta por la sociedad optando por un desquiciado fue el resultado de los errores de una gestión del FdT que devastó las esperanzas populares y dio muestras inacabadas de ser incapaz de al menos regular a “los dueños de la Argentina”. Jamás se propuso controlarlos, no supo recuperar el mercado interno, no mejoró las condiciones de los más necesitados, no preservó resortes fundamentales de la soberanía nacional y ni siquiera fue capaz de investigar la deuda externa y su inmediata fuga activada por el gobierno de JxC (2015-2019).

Ni el gobierno que debió ser popular (2019-2023) ni sus dirigentes fueron capaces de crear una mística, un proyecto liberador que enamorara a las mayorías. Siempre a la defensiva, corriendo atrás de los ataques de la oposición, no supo, no quiso o no pudo tener la iniciativa. Y así nos fue.

No falta quien diga que este corrimiento a la derecha extrema de la ciudadanía (un tercio para Milei, el triunfo de Bullrich sobre Larreta) responde a un momento del mundo (Trump, Bolsonaro y tantos otros). Es una perogrullada. En el mundo puede haber un giro a la derecha pero mucho más es una pérdida de las identidades populares, del mismo modo que la pandemia, la guerra de Ucrania, la sequía pudo haber afectado al gobierno del FdT pero más lo afectaron sus claudicaciones, que alcanzaron el grado culminante con la candidatura de Massa.

Ya instalados en el gobierno, los hermanos Milei no tardaron muchos días en promover un Derecho de Necesidad y Urgencia (DNU) que es un monstruoso alarde del autoritarismo propio de semejante par de delirantes y una inmensa ley ómnibus pomposamente llamada “Bases y puntos de partida para la libertad de los argentinos”. Ambas no les pertenecen porque han salido de estudios que asesoran a “los dueños del país” y habían sido preparados para instrumentar en un gobierno de JxC pero entroncan convenientemente con sus proyectos, dado que lo son de sus patrones. Sin embargo tiene su mérito que sean capaces de emprender semejantes iniciativas, no porque sean meritorias, sino porque son como ellos: muy locas. Configuran un verdadero golpe institucional contra el Estado argentino. ¡Y se animan nomás!

Ambos instrumentos apuntan a beneficiar a las élites dominantes en contra de los intereses de las mayorías y a promover la consolidación de los capitales financieros internacionales entregándoles los recursos nacionales y lo que queda de las empresas públicas. No apuntan a nada nuevo: reiteran llevar a cabo el desguace de la Argentina con la misma impunidad que Menem-Cavallo (1990-1998).

El DNU (que abunda en temas innecesarios y no urgentes) no ha sido aún tratado por el Senado pero por los términos existentes está vigente: una verdadera aberración.

Según hemos visto, en largas sesiones de la Cámara de Diputados, el tratamiento de la ley “Bases…” ha tenido otro destino. Aprobada por mayoría en general (lo hemos denunciado en “Infames traidores a la Patria”) cuando se pasó a considerar en particular, es decir cada uno de sus artículos, a las primeras manifestaciones de algunas oposiciones, la pareja reinante (los hermanos Milei, claro) desde territorio Palestino ocupado por Israel, ordenaron que volviera a comisión.

Uno ha tenido la infinita paciencia de escuchar al presidente, desde el exterior, tratar a través de medios afines, como traidores a gobernadores y diputados. Lo hizo de una manera muy sedada, dando la impresión de un buen tratamiento que lo tranquilizó y le permitió hablar sin exabruptos, como es su modalidad. Pero tampoco debemos esperar milagros. Además del maldecir con rayos y centellas a quienes no responden a sus gustos no pudo evitar lanzar afirmaciones totalmente inexactas: decir por ejemplo que los precios mayoristas de diciembre cerraron con un 54% de aumento, lo cual daría una proyección anual del 17.000%, sin hacer alusión a que en dicho mes liberó todos los controles sobre los precios y el ministro de Economía informó una formidable devaluación del peso; aseguróo que enero cerró con equilibrio financiero y, con seguridad, en marzo se alcanzará el déficit 0; agregó que recibieron el Banco Central con reservas negativas superiores a los 10.500 millones de dólares y durante su gestión se hicieron compras por $ 6.500 millones, con lo cual se había mejorado la posición a $ 4.000 millones de dólares; informó que la base monetaria era igual al día de la asunción y ello era el camino preparatorio para la dolarización; se vanaglorió de que el índice de precios mayoristas (el que dijimos que en diciembre era 54% por las razones indicadas) caería al 5% (parece un chiste); reiteró que la inflación esperada para diciembre era del orden del 46% y terminó en 25%, es decir que hubo deflación; no trepidó en sostener que ese índice estaría en el 10% en el mes de enero.

Siempre hablando para la tribuna informó que las reformas propuestas en las leyes enviadas al Congreso son apenas un 25% de las reformas estructurales que llevará a cabo y ellas nos permitirán en 20 o a lo suma 30 años ser un país como Francia o Alemania. Atribuyó el retiro de la ley “Bases…” a que no tenía sentido sancionar una ley limitada y sostuvo que el DNU está vigente. Por supuesto que en su mensaje no pudo faltar la impronta ideológica. aquella que nutre su pobre fundamentalismo, textual: “Todo lo que toca un zurdo, lo convierte en pobreza”.

Tamaña andanada de boludeces no debe asombrar.

Según dicen, sus mayores recriminaciones estuvieron dirigidas a los gobernadores de Córdoba, Salta y Santa Fe.

¿Y ahora qué?

Y ahora viene la realidad. Por más que este pobre tipo haya llegado a jurar como presidente, visite Israel y el lunes se entreviste con el Papa Francisco, es solo un pobre forro que el sistema desechará cuando termine de sumar molestias. ¿Qué va a gobernar Macri? Lo viene haciendo desde el acuerdo de Acasusso y lo seguirá haciendo en representación de ellos, “los dueños”. ¿Qué Milei es capaz de intentar el vaciamiento que le quiere imponer Macri? Puede intentar hacerlo pero es apenas el mono, no el dueño del circo.

Para evitarle mayores males a la Patria y al Pueblo es imprescindible formular un proyecto popular, capaz de enamorar a las mayorías y una dirigencia capaz de llevarlo a cabo.

 

11-02-24

 

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