Desde hace mucho, en estas humildes páginas, sostenemos que la conducción política de la Argentina, está condicionada por sus propietarios porque, mal que nos pese, a partir del último golpe militar se gestó en nuestro país una dirigencia económica que no debe superar más de veinte grupos dominantes, propietarios de quizá trescientas empresas, que tienen un poder de decisión superior a cualquier fracción política, a cualquier gobierno, a cualquier líder. Son dueños de los más importantes emprendimientos industriales, del mal llamado “campo”, las grandes financieras, los mayores exportadores, dominan los medios de comunicación, influyen en la justicia, subordinan a más de un dirigente político o gremial a sus intereses. Ejercen el poder desde las sombras (a veces no tanto) y la velada visión popular no tiene conocimiento de ello, ignora el hecho y (quizá lo más importante) se pueden contar con los dedos de una mano quienes se atreven a denunciarlo.
Los políticos más esclarecidos omiten hablar del tema, los sindicalistas miran para otro lado, los grandes analistas e investigadores realizan exposiciones que parecen brillantes pero sin asumir la importancia de este “pequeño detalle” que caracteriza hoy a nuestra sociedad.
El fenómeno no es nuevo: ha sido siempre así en todos lados y es la norma dominante en la historia humana pero ocurre que, lo sorprendente en este tiempo nuestro, es la intensidad del grado de dominación y el desparpajo con que se mueven estos actores.
Ello se ve facilitado por una sociedad en estado de indefensión.
Hablemos de por qué en esta instancia está facilitado ese dominio.
En primer término esos grandes consorcios económicos disponen de una situación casi monopólica en cada uno de sus respectivos mercados, es decir no existe entre ellos la libre competencia que debería caracterizar al capitalismo de los clásicos. Desde su instauración, en la última dictadura, han seguido políticas de concentración que se han intensificado a lo largo de todos los gobiernos de la democracia. Léase esto bien: en este proceso no hubo ninguna década ganada. Los únicos que han ganado en estas décadas han sido ellos. Ni siquiera en el periodo de los dos superávit (durante a gestión de Néstor) han dejado de ganar (1) y lo que caracteriza a estos grupos es la fuga de sus ganancias al exterior. No las reinvierten en el país, no siguen el modelo de las burguesías de Adam Smith (2) que se caracterizan por crear riqueza en sus propios territorios. Estas lumpemburguesías (3) fugan sus ganancias al exterior, a paraísos fiscales (4), reniegan de sus países de orígen, donde -por otra parte- es donde generan las ganancias. ¡Si da ganas de ponerse a gritar!
El largo proceso de desintegración de la sociedad argentina, que no es nuevo, a lo también largo de mi vida, me ha permitido constatar hechos nodales:
1) 16 de junio de 1955: La irrupción del peronismo en la historia argentina permitió avances impensables en la configuración de la sociedad. Pese a ello también desató fuerzas ocultas en el seno de la misma y que estaban latentes desde los orígenes de nuestra historia. Que la oligarquía se quejara por algunas conquistas logradas por las mayorías no configura una sorpresa. La sorpresa es que muchos integrantes de los estratos medios de la sociedad argentina, en muchos casos devenidos de aquellos que entre 1880 y 1910 bajaron de los barcos, vaya a saber porque maldita razón, terminaron siendo solidarios con las expresiones minoritarias y tendieron a alejarse de los sectores populares. John William Cooke supo calificar al peronismo como “el hecho maldito de la sociedad argentina”. Quizá un calificativo parecido merecerían los sectores medios, casi siempre aspirantes a integrarse con la oligarquía y despreciando muchas veces al pobrerío. Si ello era perceptible antes de esta fecha, el bombardeo de la ciudad de Buenos Aires, por la aviación nacional, dejando más de 300 muertos y miles de heridos con el supuesto propósito de matar a Perón, fue un hecho incalificable. También lo era el torpe e inexplicable enfrentamiento de Perón con la Iglesia católica en aquel momento y que contribuyó (¡vaya que contribuyó!) a semejante despropósito. Esa misma noche, por esa razón (o quizá sinrazón) ardieron un par de iglesias en la ciudad de Buenos Aires. Si hoy, se recuerda estos hechos es por esos actos y no por la muerte de tanta gente inocente, porque el bombardeo se produjo al medio día de un día normal, con el desplazamiento de estudiantes y oficinistas que se trasladaban por razones laborales. Este tema está casi ignorado en nuestra historia, pero no debe sorprendernos: el propio gobierno peronista a las 24 horas del hecho, quiso aplicar una supuesta política de pacificación nacional y, por eso mismo, lo ocultó rápidamente y negó su importancia. Porque después de la acción de Urquiza, abandonando la batalla de Pavón (17-09-1861) la Argentina brutal que se impuso de la mano de los Mitre, los Sarmiento, dejó secuelas terribles. ¿Quien sabe que el maestro ejemplar, por entonces gobernador de San Juan, instaba a matar al gauchos porque lo único que tenían de humano era la sangre que servía para regar la tierra? Así se había construido aquella Argentina y todo eso afloraba casi un siglo después contra los “cabecitas negras”.
2) 19 de setiembre de 1955, se produjo finalmente la mal llamada “Revolución Libertadora”, iniciada el día 16 y validada por la huida de Perón el 19, que no fue revolución y mucho menos libertadora y, sin embargo contó con el apoyo de la oposición peronista, que quedó en evidencia cuando con el fin de semejar un parlamento, se creó una Junta Consultiva, presidida por el inefable Isaac Rojas, donde estuvieron todos los opositores, excepto el partido Comunista, excluido por el gobierno de facto. En esos años no tuvieron el menor pudor cuando se dispuso la aplicación del Decreto 4161 que prohibía la militancia de los peronistas y hasta la mención de las palabras (Perón, Evita, Partido Peronista…) y se atrevieron a liquidar la reforma constitucional de 1949 y decretar la vigencia de la vieja constitución sancionada… ¡casi a mediados del siglo XIX!
3) 9 de junio de 1956: En esa fecha se produjo un levantamiento militar en oposición a la dictadura de la “Revolución Libertadora”, que fue vencida por las fuerzas militares a cargo del gobierno y por tal razón el día 12 fusilaron a quien había asumido su jefatura, el general Juan José Valle. En esos días fue memorable el título de la crónica de los hechos en el diario del partido Socialista, dirigido por el profesor Américo Ghioldi, “La Vanguardia”: “Se acabó la leche de la clemencia”. Así fue, la muerte de Valle fue precedida por el asesinato de varios dirigentes militares de esa acción y muchos civiles que probablemente ignoraban la causa de su propia muerte, tal como lo relatara poco después Rodolfo Walsh en la investigación que culminara con su célebre libro “Operación Masacre”. Paradojas de nuestra historia: un hermano de Rodolfo, aviador, fue uno de los pilotos que bombardeó Plaza de Mayo.
4) El gobierno de Arturo Frondizi: En 1958 el triunfo de la Unión Cívica Radical Intransigentes (UCRI) sobre el “caballo del comisario” que era su oponente Ricardo Balbín, candidato de la Unión Cívica Radical del Pueblo (UCRP), por otra parte heredero de los militares, llevó al país a una zona de inestabilidad porque su triunfo se produjo como consecuencia de una alianza celebrada con el proscripto peronismo y una profunda defraudación de su programa de gobierno que terminó facilitando el ingreso de capitales de orígen estadounidense para la explotación del petróleo, traicionando el ideario personal y de su partido en la materia. Sin embargo, durante su gestión, el hecho más trascendente fue la aprobación de la mal llamada enseñanza libre, que reabrió las posibilidades de la enseñanza religiosa y facilitó el crecimiento desde esa fecha (1959) de la enseñanza privada. Esta medida profundizó la división de la sociedad argentina en clases sociales muy diferenciadas. Desde aquella lejana ley, se ha profundizado hasta nuestros días la formación de una elite acomodada que se refugia en la enseñanza privada, contra el grueso de los sectores de menores recursos que asisten a las escuelas públicas. Durante su presidencia el niño bien Mauricio Macri se refirió al hecho manifestando la desgraciar de “caer en la escuela pública”. Ambas formas de enseñanza resultan sostenidas por el Estado pero mientras las primeras disponen de aranceles propios del sector al que abastecen, las segundas ven reducidas sus posibilidades a los mínimos aportes de las Asociaciones Cooperadoras de padres con escasos medios. Los planes de estudio y los docentes supuestamente son los mismos pero la formación de cada uno de estos sectores sociales difiere como consecuencia de la dinámica de clases impuesta a la sociedad por los sectores dominantes.
5) 21 de junio de 1966: luego del fracaso de la experiencia “desarrollista” de la UCRI (5), tras un digno interregno llevado a cabo por el cordobés Arturo Íllia de la UCRP, que ni siquiera fue lo suficientemente apoyado por su propia fracción, se produjo un desdichado golpe de estado liderado inicialmente por el general Juan Carlos Onganía. Era un hombre dotado de pocas luces a quien un periodista con aspiraciones de ideólogo (Mariano Grondona) y otro afanado por el poder (Jacobo Timerman) (6) lo dotaron de una capacidad que jamás tuvo. El problema mayor fue que el imbécil se la creyó. Durante su gestión, en la segunda etapa de su gobierno, bajo la conducción económica de Adalbert Krieger Vasena (7), luego de una devaluación del 40%, se produjo la transferencia del 75% de las más importantes empresas privadas nacionales a capitales extranjeros, iniciando un proceso de liquidación que se ha incrementado con el correr de los años, en una clara manifestación del accionar de la lumpenburguesía nacional. Ello ha tenido una enorme influencia en nuestra economía. También en su gestión, la otra decisión de este gobierno que tuvo grandes consecuencias, fue la sanción de la ley de obras sociales. La medida, en principio aparentemente inofensiva pues se trataba de que los gremios fueran capaces de prestar atención médica a sus afiliados, terminó convirtiendo a los sindicalista en empresarios de dichas obras, con las consecuencias que son fáciles de percibir sobre su accionar futuro. Pero el mayor desatino de aquel tiempo fue la mano dura en materia de represión que terminó desatando puebladas como “el Cordobazo” (8), que se constituyó en el principio del fin de su reinado, coronado con el asesinato del general Aramburu. (9)
6) 24 de marzo de 1976: Luego del fracaso del tercer gobierno peronista, inducido por las divisiones internas del movimiento pero mucho más por los planes económicos del poder dominante y la injerencia de la política de EE.UU. sobre América Latina, emergió la última dictadura militar que permitió la consolidación de un nuevo poder económico sustentado en grandes grupos económicos altamente consustanciados con la Junta Militar. Este párrafo amerita algunas consideraciones. Luego del 1 de enero de 1959, con el triunfo de la Revolución Cubana, se produjo un efecto imitación que agitó a una parte importante del continente. Los intentos por debilitar ese proceso por parte del Departamento de Estado yanki fueron evidentes: las extrañas muertes de los presidentes de Panamá (general Oscar Torrijos) y Ecuador (Jaime Roldós Aguilera); la invasión de la República Dominicana y la posterior muerte del coronel Francisco Caamaño Deñó (10), la intolerancia con la Revolución Sandinista en Nicaragua y la hostilidad de fuerzas contras desde territorio guatemalteco; la invasión de Panamá y la prisión del general Manuel Noriega que fungía como hombre fuerte del país con evidentes vínculos con la CIA; la injerencia en el derrocamiento del gobierno de Salvador Allende en Chile y la imposición de la dictadura de Pinochet, entre otros tantos actos supremacistas del imperio permiten asegurar que terribles hechos ocurridos durante el último gobierno peronista (asesinato de Rucci, creación de la triple AAA, rol del Ministro de Bienestar Social (José López Rega), asesinato del padre Mugica, atentados contra personalidades y funcionarios del gobierno popular) no eran ajenos al propósito de desestabilizar al referido gobierno. Ya en tiempos de la presidencia de Isabel Martínez, el intento de llevar a cabo el llamado “plan Rodrigo” (11), en el marco institucional, fue la última experiencia que se permitieron los sectores dominantes. En el preciso momento que ese plan fue derrotado por la movilización popular, con apoyo de la CGT liderada por Lorenzo Miguel, los sectores dominantes decidieron que era necesario el golpe de estado. ¿Que la guerra civil entre peronistas fue motivo de ese golpe? Si, también, pero fue más una herramienta que la causa verdadera: con el mal llamado “Proceso de reorganización nacional”se produjo la apropiación de la Argentina por los grandes grupos económicos que desde entonces, de manera sostenida, jamás dejaron de regirla.
7) 10 de diciembre de 1983: Con el inicio de la transición democrática el país encaró un errático camino iniciado por el radical Raúl Alfonsín (10-12-83 al 8-07-89) que llegó a la presidencia ignorando las transformaciones que se habían producido durante la dictadura (enorme incremento de la deuda externa, modificaciones de poder en los sectores dominantes) y las incertidumbres de su legado (secuelas de la represión ilegal y consecuencias de la derrota en Malvinas). El precio que pagó por tamaña ignorancia lo obligó a entregar el poder de manera anticipada a su sucesor, el singular peronista Carlos Menem (9-07-1989 al 9-12-99). Durante su gestión este personaje siniestro de nuestra historia reciente traicionó todos los sagrados logros de su mentor: privatizó todas las empresas públicas, se beneficio con la convertibilidad, amnistió a los militares condenados por los crímenes cometidos durante la dictadura, abrió la economía nacional, desprotegió la industria, contribuyó a la dolarización de las actividades comerciales, incrementó a volúmenes impensados la deuda externa, elevó la desocupación a cifras sin antecedentes y en materia internacional se alejó de las políticas neutrales para asirse de los proyectos del imperio triunfante. Todo lo hizo con mucha bonhomía pero sin la menor honradez en los procedimientos. La desfachatez del personaje le permitió lograr la reelección, posibilitada por una modificación constitucional aprobada en conjunción con su antecesor. Salvo algunos sectores más radicalizados del peronismo, su movimiento lo siguió sin fisura con el agregado de los sectores representativos de la derecha como era la familia Alsogaray o su acercamiento al contra-almirante Rojas. Amigos míos, Argentina da para todo.
8) 10 de diciembre de 1999: Pero aún dando para todo, el país tiene también sus límites y ellos llegaron con el gobierno de radical Fernando de la Rúa (10-12-1999 al 20-12-2001). Para ser consecuente con sus orígenes este torpe hombre, arribado al gobierno con el apoyo del FREPASO liderado por “Chacho” Alvarez, en poco tiempo colmó la paciencia de la mayor parte de la ciudadanía y, previa renuncia, partió en helicóptero de la Casa Rosada con rumbo desconocido. Lástima que las jornadas del 19 y 20 de diciembre dejaron algo más de 38 muertos y nadie ha pagado por ello. La crisis de la convertibilidad debió asumirla su propio creador, ya que Cavallo terminó siendo el último ministro del inepto presidente volador. A partir de allí fue el caos, hasta que asumió interinamente Eduardo Duhalde y luego de diversas vicisitudes se llegó al acto eleccionario que culminó con la llegada a la presidencia de Néstor Kirchner, a quien lo sucedió Cristina, y entre ambos constituyen lo que algunos se empeñan en denominar la década ganada. Y si bien es cierto que en esos años hubo algunos logros que merecen destacarse vale la pena tener presente que si tal gestión hubiera sido lo suficientemente convincente, no había espacio para que en las elecciones de 2015 se impusiera… ¡Mauricio Macri! Para que ello ocurriera debieron ocurrir algunas cosas que mutaran el pronunciamiento de la ciudadanía. Pensemos un poco:
– en las elecciones de 2011, Cristina había sido reelecta con casi el 54% de los votos;
– a lo largo de su segunda gestión la economía no fue floreciente como antes, pero no se produjeron desórdenes imposibles de resolver. Cambió el equipo económico, con la incorporación de un joven Axel Kicillof, pero durante esos años se recuperó YPF, al conjuro de la eminente aparición de Vaca Muerta y se alcanzaron algunos logros en materia financiera, incluso recuperar la credibilidad de la información proporcionada por el INDEC;
– a lo largo de ese período fue evidente la incapacidad del gobierno para buscar un candidato presidencial para 2015. La madre sintió que su hijo (Máximo) no estaba todavía preparado para el relevo y el elegido no fue otro que Scioli, que a lo único que podía aspirar era a un ministerio de Milei, como ejerce hoy;
– durante su último mandato Cristina había soportado una presión enorme del poder. Su máxima expresión llegó con la muerte del fiscal Alberto Nisman, hombre puesto en un rol relevante por Néstor, con el afán de resolver la situación planteada con relación a los atentados a la comunidad judía. Todo parecería indicar que el hombre se suicidó pero el 50% de la ciudadanía opuesta al peronismo afirma que lo mataron. La otra parte de la sociedad, la que se siente identificada con el peronismo acepta que se suicidó. Algunos pocos opinamos que en verdad lo mataron: la oposición en la Argentina tenía necesidad de tirar un cadáver sobre la mesa y ¡vaya que lo lograron!;
– las otras formas de persecución sobre Cristina se hicieron evidentes en el manejo de la cosa pública. Paradojalmente no sobre su área de gestión (la Nación) sino sobre la provincia de Santa Cruz, tan lejana y tan cerca. En ella había un empresario con capacidad para encarar la mayor parte de las obras públicas provinciales y ahí se quiso instalar la duda. Las acciones desplegadas por medios dispuestos a montar verdaderos show sobre el tema (las “investigaciones periodísticas” del tristemente célebre Jorge Lanata, las incursiones de un fiscal de la República buscando donde estaban guardados los fondos mal adquiridos), desacreditaron durante largos meses la figura presidencial. Por falta de valor político no se respondió a semejantes agravios y ello impactó en la ciudadanía;
– sin embargo, que en esa elección el pronunciamiento fuera a favor de semejante personaje (¡Macri!) era un indicador de que la sociedad estaba infeccionada por un grave desajuste: Macri era un símbolo sistemático de la corrupción, de la evasión de impuestos, de un cajetilla dañino y sin ningún tipo de reparos. ¿Se buscaba algo mejor para el país o se votaba a quien podía vencer a los peronistas? En el proceso electoral hubo dos manifestaciones ciertas para esa respuesta: por un lado la decisión de la UCR de apoyar su candidatura (sin ese apoyo jamás el PRO hubiera ganado la elección) y Hugo Moyano prestándose a inaugurar junto a Macri un busto de Perón en CABA;
– el gobierno del PRO fue tan espantoso que no resultó imposible vencerlo cuatro años después (2019), con un importante porcentaje de la población queriendo recuperar un proyecto de Nación. Pero el siciliano dejó un “caballo de Troya” debidamente instalado: una deuda con el FMI del orden de los 45.000 millones de dólares a todas luces impagable. Semejante deuda no implicó obras publicas, inversiones de alguna naturaleza, ni siquiera una letrina… Íntegramente se fugó como suelen hacer los dueños de la Argentina. Se remitió a alguno de los paraísos fiscales de los que son habitué;
– sin embargo, pese a los atenuantes del COVID (excelentemente manejado), la guerra de Ucrania y la sequía, el gobierno del Frente fue horrible: reconoció la deuda inaceptable con el FMI, reculó ante cualquier amague de los sectores dominantes (caso Vicentín), no mejoró la economía de los jubilados y los trabajadores, permitió mantener sin ningún reparo el encarcelamiento de lideres como Milagro Salas y el enjuiciamiento de su propia vicepresidenta y vivió fracasos electorales que quiso convertir en victorias. Ante semejante defraudación de las expectativas despertadas originariamente nadie salió indemne. Le guste o no, la vicepresidenta corrió la misma suerte que el presidente. ¡Al diablo con los Fernández!
– sobre el final de esa gestión el referente del Frente Renovador, Sergio Masa, asumió la cartera de Economía y su gestión padeció los mismos problemas que otros desdichados que padecieron esos cargos. Dispuso de un rol preponderante que lo transformó casi en una figura descollante dentro del gobierno y sobre la hora misma de designar candidatos terminó siendo propuesto para la presidencia. En realidad, en la primera vuelta estuvo a pocos puntos de alcanzar su objetivo pero el ballotage fue lapidario. Parece increíble pero, crease o no, Javier Milei llegó a la presidencia de la Nación.
Y colorín colorado, ¡esta historia no ha terminado!
02.08.2026
(1) Durante la presidencia de Néstor Kirchner, ante el temor despertado por las reacciones de parte de la ciudadanía en la crisis de 2021, los grupos dominantes se guardaron un poco y aceptaron algunas de las concesiones brindadas en el marco del doble superávit. Es decir, recularon un poco pero no dejaron de crecer ¡y cómo!
(2) Se lo considera el padre de la economía política por su obra “La Riqueza de las Naciones”, que resume el ideario de la naciente burguesía europea.
(3) Algunos investigadores juegan con esta denominación. En el marxismo, los sectores más bajos de la clase obrera (mendigos, delincuentes), los más marginales y ajenos a la conciencia de clase que caracteriza al proletariado son denominados lumpenproletariat (del alemán proletariado de arapos), lo que los torna de fácil manipulación para la clase dominante. Esa expresión ha sido asimilada a la burguesía que renuncia a su rol histórico y transformador.
(4) Los paraísos fiscales son zonas en general liberadas de controles impositivos y con una gran flexibilidad en al tratamiento de los orígenes de los capitales aportados.
(5) El “desarrollismo” fue un movimiento desarrollado por Frigerio y, aunque parezca mentira, Frondizi se refugió al mismo con pasión.
(6) Mariano Grondona como editorialista de la revista “Primera Plana” y Jacobo Timerman como propietario de “Confirmado” al tiempo que desataron una campaña feroz sobre el gobierno de Illia, formaron parte de una campaña que preparó el golpe de Onganía.
(7) Adalbert Krieger Vasena, descendiente de la familia donde se desencadenó la semana trágica de enero de 1918.
(8) El Cordobaso fue el nombre del movimiento que se apropió durante varios días de la ciudad de Córdoba capital, hizo refugiarse a la policía en las Comisarías y debió rendirse ante la intervención del Ejército, comandado en aquella instancia por el general Lanusse.
(9) El general Aramburu fue raptado por dos supuestos oficiales del Ejército que no eran otra cosa que dos montoneros del aún desconocido movimiento que llevaría ese nombre. Por ese grupo fue sometido a un juicio y condenado a muerte. Ese hecho selló el destino del gobierno de Onganía. Hay versiones que aseguran que por aquel tiempo Aramburu estaba en negociaciones con Perón. Otras afirman que los montoneros en ciernes, sabiéndolo o no, eran funcionales a los deseos de los servicios de inteligencia de nuestro país.
(10) El coronel Caamaño intentó defender el gobierno del presidente Bosch, ante la invasión norteamericana se exilió en La Habana y regresó tiempo después intentando formar un grupo guerrillero en la República Dominicana. Fue tomado prisionero y asesinado.
(11) El Plan Rodrigo fue un proyecto que llevó el nombre de ese personaje pero en realidad fue confeccionado por Ricardo Zinn, que era su segundo y luego integró el equipo de Martínez de Hoz, durante la dictadura. El plan implicó una enorme devaluación del peso, la elevación del costo de todos los servicios públicos, especialmente la nafta y aspiraba a congelar las remuneraciones.