A fines del año 2023 cuando Javier Milei ya había sido electo como presidente, pero no había asumido, se reunió con quien todavía era el presidente en ejercicio, Alberto Fernández en la quinta de Olivos, cuando se presentó, lo hizo como el “nuevo inquilino”.
Interesante, ya que su función de administrador de los bienes públicos tiene por la constitución un mandato de 4 años, más la posibilidad de otros 4, al fin de los cuales, deja definitivamente esa función.
El actual inquilino desde el principio se dedicó a tomar deuda a nombre de los propietarios, que es toda la sociedad, con vencimientos que exceden en mucho los plazos de su permanencia en la función. El deudor es el estado nacional, que quienes gobiernan actualmente consideran un pésimo administrador, pero es muy bueno para tomar deudas.
Más extraña sería la situación en la cual alguien dueño de una casa la alquile y el inquilino, una vez que se instaló en la casa, le avise al titular que con el objeto de mejorar las condiciones de la propiedad, que está bastante deteriorada, con instalaciones defectuosas y manchas de humedad, va a vender una parte, es decir que va a reducir el patrimonio con miras de invertir en lo que resta para que todo funcione correctamente. La sorpresa sería mayor si además para concretar mejoras que implican cantidad de reparaciones, contratara sólo a especialistas en parques y jardines.
Las analogías que se pueden hacer con el carácter de inquilino del presidente son muchas, pero dejando de lado ese aspecto, queda claro que la actual gestión está comprometiendo el futuro de toda la sociedad. A muy corto plazo una deuda impagable y si continua con el mismo plan de gobierno y no se rompe todo, le va a agregar la enajenación del patrimonio público. Tal vez esta sea la forma del presidente Milei de destruir el estado,convertirnos en un estado fallido.
Las teorías económicas suelen ser complejas, discutirlas implica saberes específicos que no todos manejamos. De todas maneras, una forma de abordarlas es a partir de situaciones similares ocurridas en el pasado. Todos sabemos que en este sentido, como país hemos vivido varias situaciones parecidas, en resumidas cuentas es deuda, más deuda, imposibilidad de pago y crisis. Oscar Wilde dice que la experiencia se construye en base a errores, nosotros como país, a pesar de haber cometido errores no se han convertido en experiencia. Aunque según se mire, tal vez para un sector del país, si. Una lectura rápida supone que todos perdemos, pero no es así, algunos ganan y mucho.
Un argumento que se utiliza con frecuencia por parte de los economistas que apoyan estas políticas, es que las deudas no se pagan y agregan que siempre se refinancian y “sólo” se deben abonar los intereses (lo repitió recientemente en una entrevista Prat Gay que fue ministro del área económica del gobierno de Macri en su mandato del 15 al 19, en un streaming en Blender), es para tener en cuenta si y sólo si, la deuda que se toma se aplica al crecimiento, es decir que impacta en la inversión y el crecimiento, si en cambio solamente se toma para satisfacer al sector financiero, en su avidez insaciable de dólares, se convierte en un agujero sin fin. Esto es lo que de nuevo ocurre actualmente.
Según la oficina de presupuesto del Congreso de la Nación los vencimientos para el período de julio a diciembre del 2025 en moneda local se estiman en 103.163.759 millones y en moneda extranjera en 8.775 millones. Solamente en este año y como referencia para entender un poco el crecimiento continuo de la deuda, en enero de este año la deuda en pesos era de 224.421.536 millones y en junio de 248.573.642 millones; mientras que la deuda en dólares pasó de 252.344 millones en enero a 254.647 millones para junio. Es una bola de nieve, además esta deuda genera el correspondiente pago de intereses, que si no se pagan se suman al capital. Son cifras astronómicas que exceden la posibilidad de comprensión de la mayoría de los mortales.
Uno de los acreedores más destacados es el Fondo Monetario Internacional, porque sus préstamos implican aceptar condiciones que reducen la soberanía nacional, desde mediados del siglo pasado, ese organismo estuvo entre nosotros. Hubo un corto período de algo mas de 10 años, en los cuales el país no tenía deuda con el FMI, en el gobierno de Macri, volvimos a solicitarle un préstamo mayúsculo de más o menos 45 mil millones de dólares, este año el gobierno de Milei pidió 20 mil millones de dólares más, de los cuales ya llegaron 12 mil millones y en estos días otros 2 mil millones. Somos el país más endeudado del mundo con ese organismo, más que Ucrania que está en guerra.
Para continuar asistiendo financieramente al gobierno argentino, el FMI describe una situación del país, que algunos califican de contabilidad creativa, lo hace con un informe en el que al no haber en el presente algo valorable, proyecta un futuro de plenos éxitos. En conclusión, la explicación para continuar con el programa de préstamos es exclusivamente política, la parte económica es muy floja, pero el gobierno de Milei tiene todo el apoyo del gobierno de Trump, por eso impulsa la ayuda a través del FMI, donde EE.UU. tiene un papel central, lo manifiesta públicamente su directora Kristalina Georgieva y hace saber su apoyo también con declaraciones del propuesto embajador para la Argentina, Peter Lamelas. Una vez más, a la economía la conduce la política, aunque en este caso, da la impresión que la política estadounidense para nuestro país, conduce la economía al desastre.
En las actuales condiciones económicas del país, no hay ninguna posibilidad de acceder a otros préstamos que no fueran del FMI, el riesgo país, que es la tasa diferencial que debe pagar la Argentina ronda el 7% más que los intereses que paga EE.UU. por su deuda. Sería suicida comprometerse a pagar esos montos, tampoco hay nadie dispuesto a prestar por el altísimo riesgo de no pago.
La inflación crece poco, los salarios menos, los servicios, agua, luz, telefonía, transporte, prepaga, crecen un poco más, el empleo está en caída y el consumo también.
En este marco de complejidad financiera y económica, entre nosotros estamos jugando a las elecciones, con alguien que concentra en su persona una cantidad de palabras que empiezan con la letra “p”: perseguida, presa, proscripta, es pasado pero es presente. Cristina Fernández de Kirchner a pesar de todo y de todos es protagonista.
IRREGULARIDADES
Da la impresión que en los últimos tiempos, se confunden las actividades lícitas de las que configuran un delito. Pasa en nuestro país, pero no sólo. Desde febrero se agita la intervención del presidente Milei “promocionando o difundiendo” una moneda cripto que al rato de su lanzamiento se había desplomado, en su breve recorrido, hubo quienes compraron con apuro, pagando lo que poco después ya no valía casi nada. Las operaciones de este tipo se hacen por la web, es decir los que perdieron son de distintas partes del mundo, entre los damnificados hay también estadounidenses, que se presentaron judicialmente para hacer el reclamo, considerando que lo que sufrieron es una estafa. Por este motivo se está sustanciando una causa en un juzgado estadounidense, que avanza buscando responsables. En nuestro país también hay una causa judicial, pero no avanza. Una explicación extraña es que el presidente no es responsable como tal, ya que su intervención era fuera del horario laboral. Esto es un problema para nosotros, ya que habitualmente las responsabilidades de un empleado recaen sobre el empleador, Milei es un empleado jerárquico de la Argentina.
Hay más, el ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, apareció en una grabación haciéndole recomendaciones y ofreciendo su colaboración para mejorar la imagen a un personaje que no goza del mejor de los prestigios. ¿Lo habrá hecho fuera del horario laboral?
En la noche del jueves en el medio de cantidad de dudas sobre la cotización del dólar, el presidente con algunos ministros fue al canal de Fantino, nadie puede dudar de la capacidad de ese conductor-animador para hacer negocios, pero es evidente que cuenta con una cuota importante de ayuda gubernamental. ¿es una irregularidad? O quizá teniendo en cuenta las características del gobierno de Milei, esto es un dato menor.
Ricardo Grosso
agosto 2025