Nos sorprendió Milei. Se insurbordina por lo menos a los poderes locales. Le va a costar a Paolo Rocca, que es decir Techint, quitarse el mote.
En el debate presidencial para las elecciones del 2023, la candidata Miryam Bregman dijo que “Milei no era un león, era sólo un gatito mimoso”, parece que Milei sacó las uñas. Cuando muchos se preguntan por los motivos del apoyo a este gobierno de vastos sectores de la población, tal vez, sólo tal vez, deberían observar estos gestos de cierta independencia ante los poderosos conocidos desde siempre.
Es cierto que la osadía de Milei es local, su alineamiento con EE.UU. y su presidente Trump, no admite ninguna irreverencia. Pero para la población de nuestro país, que viene sufriendo los abusos de los grandes empresarios que juegan de argentinos, aunque tienen sus sedes en paraísos fiscales, que representan los poderes económicos concentrados a su exclusivo beneficio y perjudicando tanto la producción como el consumo en el país, en al menos un pequeño triunfo.
Desde los orígenes el grupo Techint, identificado con la “T” tuvo los favores del estado. Su crecimiento y consolidación es el resultado de su asociación con los poderes públicos que siempre actuaron a su favor.
Existe cierta confusión que no termina de saldarse al tomarse a algunas empresas como representantes del capital nacional, a pesar de verificarse en la práctica los pocos beneficios y muchos perjuicios que aportan a la sociedad argentina. Probablemente contribuya a esa errónea sensación el compartir la participación de reuniones, tanto sociales como de actos de gobierno, dando por sentado que esa proximidad física podría ser parte de intereses comunes. Se puede añadir a la sensación de cierta cercanía el idioma, aunque Paolo en esto se diferencia, a pesar de residir entre nosotros hace muchos años, continua hablando en “cocoliche”.
En el año 1992, durante la furia privatista del gobierno de Carlos Saul Menem, la empresa Techint, adquirió la empresa estatal Somisa, lo hizo con bonos de la deuda, que fueron tomados por su valor nominal, mientras el valor de mercado, es decir el precio al que cotizaban si querían venderlo, era mucho menor. También fue favorecido por una tasación muy por debajo de la correcta. Algo más, para concretarla tuvieron préstamos bancarios que facilitaron la operación. Una “ganga”. La operación la reseña Alfredo Zaiat en una nota aparecida en “Página 12” el 24-11-2011.
Además de los grandes favores desde el poder ejecutivo, también ha tenido grandes consideraciones desde el poder judicial. En el año 2018 estalló el denominado caso de los “cuadernos”. Los personajes centrales fueron dos funcionarios judiciales, el juez Bonadio, ya fallecido y el fiscal Stornelli, que continua en funciones. En el año 2018 el presidente era Mauricio Macri, su ¿adversaria? ¿enemiga? era en ese momento Cristina Fernández de Kirchner. Toda la causa apuntaba a Cristina y se utilizó la figura del “arrepentido”, que consistia en mejorar la situación personal si se delataba a los involucrados en las “coimas” que se describían en los cuadernos manuscritos.
Los que pasaron por Tribunales fueron muchos, entre ellos directivos de Techint, que aceptaron el pago de un millón de dólares a Cristina, sin el conocimiento de Paolo Rocca??? La causa continua y continuará, como nos tiene acostumbrados el poder judicial, pero Rocca y compañía fueron sobreseídos por el juez Julián Ercolini. Quien muchos años después adquirió notoriedad por su participación en el extraño viaje a Lago Escondido. Igual de esta rara situación ya fue sobreseído.
Cuando algunos se preguntan como puede ser que Milei obtenga tantos votos, que por la cantidad significa que lo eligen tanto sectores altos, como medios y también humildes. Que es votar contra sus intereses. Creo que primero se debe aceptar que el voto tiene muchos más componentes que los que impliquen la conveniencia material. Además, habría que preguntarse la causa del apoyo a empresas como Techint y otras que actúan con precios monopólicos, abusando de posiciones dominantes, por representaciones políticas que se declaran nacionales y populares.
Tal vez estemos en un momento crítico para el gobierno. La imagen simultánea de los incendios de la patagonia con su actuación en un teatro junto a una actriz que fue su novia, hacen ruido. Además, luego de dos años de gobierno, la situación lejos de mejorar se deteriora, los servicios se encarecen, los salarios no crecen y la recesión continúa.
Mientras el “Don Chatarrin” seguro que rinde, al menos en ese relato de ir contra la “casta”.
Ricardo Grosso
febrero 2026